Mostrando entradas con la etiqueta microrelato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microrelato. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2009

Virus

Nada más encender el ordenador, beep, beep, ya estamos qué demonios le pasará ahora. Oh, oh, es un virus “Hola soy el virus generoso” ¿generoso? Desenchufo el ordenador, espero un ratito, vuelvo a enchufar y ahí sigue. “Como te decía soy el virus generoso, pulsa siguiente para saber más” en fin, de perdidos al rio, sigo sus instrucciones “Cómo soy un virus generoso vamos a repartir el botín, te podrás quedar con la mitad de la información de tu equipo la otra mitad me la quedaré yo y la usaré a mi discreción. Si tienes unos minutos procederemos al reparto. Tú tranquilo te dejaré escoger” vaya si que es generoso, sólo me va a joder la mitad de mi información y además yo la elijo. “¿Qué prefieres A) Los documentos del proyecto en el que llevas 3 meses trabajando y que te proporcionará un ascenso fulgurante o B)los emails de tu amante?” joder, joder, la A. ”¿Qué prefieres A) las credenciales para entrar a tus cuentas bancarias o B) los emails en los que insultas a tu jefe?” ,¡madre mía!, la A. “Hemos concluido el proceso, paso a informarte de los resultados de tus decisiones: Los emails de y a tu amante serán reenviados a tu esposa. Los emails insultando a tu jefe serán reenviados, ¿lo adivinas?, efectivamente, a tu jefe, seguramente te despedirá por lo que el fantástico proyecto puedes borrarlo tú mismo. Has salvado tu dinero así que tu mujer podrá darse el gusto de desplumarte. Gracias por tu colaboración”
Sonia Sánchez Ortiz

jueves, 16 de abril de 2009

Mirando al mundo

El mundo es una auténtica mierda.
Todo es gris, el cielo, las calles, la gente, los árboles del parque, los pájaros. Y este olor, está por todas partes, la ciudad apesta. Las fachadas de los edificios están sucias, los coches circulan expulsando un irrespirable humo gris, la gente deambula por las calles, sus caras están difuminadas, borrosas.
Subo al autobús para ir a casa, le pido el billete al conductor, no puedo evitar fijar la vista en lamparones de su uniforme. El autobús está lleno de pequeñas manchas en los cristales, en el suelo, en los asientos, en la barra, estiro la manga de mi jersey para agarrarme… la gente apesta, es el mismo olor que envuelve la ciudad.
Llego a casa y busco a mamá. El olor de mamá siempre me reconforta. La encuentro en el jardín, al verme sonríe.
- Hola cariño ¿qué tal el día? – viene hacia mí, necesito que me abrace, que su olor anule este apestoso olor que me acompaña y que el brillo de su mirada borre el sucio gris de la ciudad.
- Mamá, el mundo es una mierda. Todo es gris, sucio. Y apesta, la ciudad apesta –me abraza, ya estoy a salvo, mamá lo arreglará.
- Hijo, siempre te he dicho que el mundo es un reflejo de nosotros mismos. Es un espejo, sólo te devolverá tu imagen. –me acaricia el pelo.
- Mamá, ¿estás diciendo que soy sucio y apestoso?
- Cielo, límpiate las gafas y cámbiate de zapatillas. El mundo te lo agradecerá.

Sonia Sánchez Ortiz